La felicidad sí existe

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Hay quienes dudan de que la “felicidad” exista o que se pueda ser realmente feliz. Nosotros no lo dudamos ni un segundo y te contamos por qué…

Desde que abrimos las puertas del primer Allende, allá en 2009, uno de los criterios básicos e indispensables que pusimos para que nuestro proyecto funcionase giraba en torno al “ser feliz” y a la calidad de vida. Y es que nos gusta tener la posibilidad de contribuir a que la vida de quienes nos rodean sea sinónimo de un largo listado de momentos y recuerdos de esos que llegan al alma, que sientan bien, que evocan una sonrisa al rememorarlos. 

Nuestra manera de poner nuestro granito de arena a esta “causa” está, como te podrás imaginar, en torno a la mesa. Porque  creemos que la comida es uno de esos mágicos elementos que hacen que las personas se encuentren, rían, compartan anécdotas, viajen sin moverse de su silla… Nosotros somos testigos de estos “momentos de felicidad” todos los días. De esa alegría  que se capta en las pequeñas grandes cosas de la vida, en un brindis, en una mirada, en una sonrisa. Y creemos que así, a base de esos instantes que suman podemos todos conseguir hacer de la vida un lugar más agradable, divertido, entrañable y memorable. Atrás quedó esa idea de que la felicidad es un estado permanente. Para nosotros, es ese momento en el que dos personas están sentadas, se cruzan sus miradas cómplices y ríen sin tener que mediar palabra. O cuando tomas un bocado de tu plato favorito y te pierdes en la avalancha de sensaciones. O cuando se oye decir a alguien una palabra amable, desde el corazón.

Por todo ello, por permitirnos ser partícipes en Allende -Puerto, Triana, Muelle, El Taller, La Cecilia y ahora también Basal- de tus pequeños grandes momentos de felicidad, ¡gracias!